El Evangelio abreviado
El Evangelio abreviado 17. «El profeta Isaías os dijo: “La casa de Dios no es el templo de Jerusalén, sino el mundo entero de los hombres de Dios”. Y el profeta Jeremías también os dijo: “No creáis en las falsas palabras de que aquí está la casa del Eterno, no las creáis, cambiad vuestra vida, no juzguéis falsamente, no oprimáis al viajero, a la viuda, al huérfano, no derraméis sangre inocente y no entréis en la casa de Dios diciendo: ‘Ahora podemos cometer vilezas’. No penséis que la guarida de los ladrones pueda ser la casa del padre”».
18. Y los judíos se pusieron a discutir y le dijeron: «Tú dices que nuestra manera de complacer a Dios es incorrecta. ¿Cómo lo puedes demostrar?».
19. Y dirigiéndose a ellos, Jesús dijo: «Devastad este templo y en tres días yo levantaré uno nuevo y vivo».
20. Y los judíos le dijeron: «¿Cómo harás un nuevo templo si éste se construyó en cuarenta y seis años?».
MT 12:
6. Y Jesús les dijo: «Yo hablo sobre algo más importante que el templo.
7. No hablaríais así si entendierais lo que significan las palabras del profeta: “Yo, Dios, no me complazco con vuestros sacrificios, sino con el amor entre vosotros”. El templo vivo es todo el mundo de los hombres cuando se aman unos a los otros».