El Evangelio abreviado
El Evangelio abreviado 32-34. No puede demostrarse si las palabras que se pronuncian vienen de Dios o no. Dios es espíritu; no puede medirse ni demostrarse. Quien entiende las palabras del espíritu demuestra que viene del espíritu.
35. El padre, que ama al hijo, se lo transmitió todo.
36. Quien cree en el hijo, tiene vida. Pero quien no cree en el hijo, ése no tiene vida. Dios es el espíritu dentro del hombre».
LC 11:
37. Después de esto se llegó ante Jesús un ortodoxo y lo invitó a su casa a desayunar. Jesús entró y se sentó a la mesa.
38. El ortodoxo se dio cuenta de que no se había lavado antes de desayunar y se sorprendió.
39. Jesús le dijo: «Vosotros, los ortodoxos, lo limpiáis todo por fuera; pero, ¿tenéis limpio vuestro interior? Ten piedad por los hombres y entonces todo estará limpio».
LC 7:
37. Y mientras estaba en casa del ortodoxo, llegó de la ciudad una mujer adúltera. Como supo que Jesús estaba en casa del ortodoxo, se llegó allí llevando un frasco de perfume.
38. Y se arrodilló llorando a los pies de Jesús y con sus lágrimas le bañaba los pies; se los enjugó con el pelo y los ungió con el perfume del frasco.