El Evangelio abreviado
El Evangelio abreviado 25. La mujer no comprendió lo que él le dijo y habló así: «He oído que vendrá el enviado de Dios, aquél al que llaman el ungido. Entonces él lo explicará todo».
26. Jesús le dijo: «Yo soy aquél, el que habla contigo. No esperes nada más».
JN 3:
22. Después de esto Jesús fue a la tierra de Judea; y allí vivía con sus discípulos y enseñaba.
23. En aquel tiempo Juan enseñaba a la gente cerca de Salim y los bañaba en el río Enón,
24. porque todavía no había sido encerrado en prisión.
25. Y se produjo entre los discípulos de Juan y los de Jesús una discusión sobre qué era mejor: la purificación de Juan por el agua o la enseñanza de Jesús.
26. Y fueron a ver a Juan y le dijeron: «Tú purificas con el agua y Jesús sólo enseña, y todos van a verlo a él. ¿Qué dices tú sobre él?».
27. Juan dijo: «El hombre no puede enseñar nada por sí mismo si Dios no le enseña.
28. Quien habla de lo terreno, es que es terrenal, pero quien habla de parte de Dios, es que viene de Dios.