El Evangelio abreviado
El Evangelio abreviado No deben observarse estos cinco mandamientos para recibir el elogio de los hombres, sino para uno mismo, para la propia felicidad. No hay que rezar ni ayunar. No hay que rezar porque el padre conoce todo lo que necesitan los hombres. Y pedirle no tiene sentido; sólo hay que esforzarse en estar en la voluntad del padre. La voluntad del padre consiste en no guardar rencor a nadie. No hay que ayunar: los hombres ayunan sólo para recibir el elogio de los hombres; y el elogio de los hombres no puede dar la felicidad. Sólo hay que preocuparse de estar en la voluntad del padre, y todo lo demás vendrá por sí mismo. Si te preocupas de lo carnal, ya no te puedes preocupar del reino celestial. Sin preocuparse del alimento y del vestido, el hombre estará vivo. El padre da la vida. Hay que preocuparse sólo de estar en la voluntad del padre en este momento. El padre da a sus hijos lo que necesitan. Sólo se puede desear la fuerza de espíritu que da el padre. Los cinco mandamientos determinan el camino del reino celestial. Sólo éste estrecho camino lleva a la vida eterna. Los falsos maestros, lobos con piel de oveja, se esfuerzan siempre por desviar a los hombres de este camino. Siempre es posible reconocer a los falsos maestros porque enseñan el mal en nombre del bien. Si enseñan con violencia, con castigos, son falsos maestros. Por las obras con las que enseñan, los reconoceréis.