El Evangelio abreviado
El Evangelio abreviado Una vez se acercó a Jesús un jefe ortodoxo, rico, que presumía de cumplir todos los mandamientos de la ley. Jesús le recordó que existe el mandamiento de amar a todos los hombres como a uno mismo, y que en esto consiste la voluntad del padre. El jefe dijo que lo había cumplido. Entonces le dijo Jesús: «No es verdad, si quisieras cumplir la voluntad del padre no tendrías propiedades. No puedes cumplir la voluntad del padre si tienes tus propios bienes que no repartes entre los demás».
Y Jesús dijo a sus discípulos: «A los hombres les parece que no se puede vivir sin propiedades, pero yo os digo que la verdadera vida consiste en dar lo que uno tiene a los demás».
Un hombre, Zaqueo, oyó la enseñanza de Jesús y creyó en él. Después de invitarle a su casa, le dijo: «Daré la mitad de mis propiedades a los pobres y una cuarta parte a todo hombre al que haya ofendido». Y Jesús dijo: «He aquí un hombre que cumple la voluntad del padre, porque no existe una situación concreta en la que se cumpla la voluntad de Dios, sino que toda nuestra vida es cumplirla, y este hombre cumple la voluntad del padre».