El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros La humanidad no se conoce como un objeto externo, y tampoco conocemos sus límites. La humanidad es una ficción imposible de amar. Realmente sería muy útil que la gente pudiera amar a la humanidad del mismo modo que ama a la familia; sería muy útil —como opinan los comunistas a este respecto— reemplazar la tendencia competitiva de la actividad humana por otra de interés común, o la tendencia individual por otra universal, para que fuéramos uno para todos y todos para uno. Lo que ocurre es que no existe ningún motivo que lleve a los hombres a hacerlo. Los positivistas, los comunistas y todos los predicadores de la fraternidad científica propugnan extender a la humanidad entera el amor que el hombre siente hacia sí mismo, hacia la familia y el Estado; sin embargo, olvidan que el amor que propugnan es un amor individual, que si se diluye puede extenderse a la familia, si se diluye aún más, puede extenderse a la patria natural, que desaparece por completo cuando concierne a un Estado artificial como Austria, Inglaterra, Turquía, y que no se puede siquiera imaginar cuando concierne a la humanidad, ya que se trata de un objeto absolutamente místico.