El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros «El hombre se ama a sí mismo (a su vida animal), ama a la familia, ama incluso a la patria. ¿Por qué no va entonces a amar también a la humanidad? Eso estaría muy bien. Y, además, es exactamente lo que predica el cristianismo». Así piensan los profetas de la fraternidad positivista, comunista y socialista. Realmente estaría muy bien, pero es del todo imposible, pues el amor basado en las concepciones individual y social de la vida no puede ir más allá del amor al Estado.
El error de este juicio reside en el hecho de que la concepción social de la vida, en la cual está basado el amor a la familia y a la patria, se fundamenta en el amor al individuo, y este amor, al trasladarse del individuo a la familia, a la estirpe, a la nación y al Estado va debilitándose progresivamente hasta llegar en el Estado a su límite máximo, más allá del cual no puede extenderse.
Es indiscutible la necesidad de ampliar el espacio del amor, pero esta necesidad de ampliación destruye en realidad la posibilidad de amar y demuestra la insuficiencia del amor humano individual. Y he aquí que los predicadores de la fraternidad positivista, comunista y socialista, para respaldar este amor humano individual que resulta inconsistente, proponen el amor cristiano pero sólo en sus consecuencias y no en sus cimientos: proponen amar a la humanidad sin amar a Dios.