El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Cómo va a dejar de sufrir un hombre cuya vida está enteramente determinada por unas leyes que debe obedecer bajo amenazas de castigo, y de las que no sólo no cree que sean juiciosas y justas, sino que ve claramente que son injustas, crueles y antinaturales. Consideramos innecesaria la existencia de aduanas y aranceles, pero debemos pagarlos; consideramos inútiles los gastos para mantener a la corte y a muchos de los cargos de la Administración; consideramos perniciosa la prédica de la Iglesia, pero debemos participar en el mantenimiento de tal institución; reconocemos la crueldad y deshonestidad de los castigos impuestos por los tribunales, pero debemos participar en ellos; no reconocemos la necesidad de un ejército ni de las guerras, pero debemos sufrir la terrible carga de mantener a tales ejércitos y de gestionar las guerras, etcétera.
Sin embargo, esta contradicción no es nada comparada con la que se ha erigido entre los hombres en el ámbito de las relaciones internacionales, y que exige una solución porque amenaza con acabar con el sentido común de la humanidad y con la vida misma de los hombres. Es la contradicción entre la conciencia cristiana y la guerra.