El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Sólo hace falta ver los preparativos de guerra, los cañones, las balas de plata, los torpedos y, en contraposición, la Cruz Roja; la construcción de cárceles incomunicadas, los experimentos con la silla eléctrica y, en contraposición, los cuidados que se les procura a los reclusos; la labor filantrópica de los ricos y, en contraposición, su estilo de vida, causante de la pobreza de aquellos mismos pobres a quienes prestan caridad. Estas contradicciones no se producen, como pudiera parecer, porque los hombres finjan ser cristianos cuando en realidad son paganos, sino, al contrario, porque les falta algo, o hay una fuerza que les impide convertirse en aquello que les dicta su conciencia. La gente de nuestro tiempo no finge odiar la opresión, la desigualdad, la distinción de las personas según su clase, y todas las crueldades dirigidas no sólo hacia los hombres, sino también hacia los animales; realmente detesta todo esto, pero no sabe cómo pararlo, o no se atreve a renunciar a aquello que mantiene todo este sistema, que le parece imprescindible.