El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros «Pero incluso si esto fuera asà —dicen los defensores del orden existente—, la supresión de la violencia serÃa posible y deseable sólo cuando todos los hombres fueran cristianos. Mientras esto no sea asÃ, mientras haya individuos que sólo se hagan llamar cristianos, que no lo sean o que sean malvados y que por codicia estén dispuestos a causar el mal a sus semejantes, la supresión de la violencia estatal no sólo no supondrÃa ningún beneficio para la comunidad, sino que aumentarÃa su desgracia. La supresión de la violencia estatal no es deseable ni cuando sólo haya una pequeña parte de hombres que sean auténticos cristianos, ni incluso cuando todos sean cristianos, porque entre ellos o a su alrededor, en los pueblos vecinos, quedarán hombres no cristianos que saquearán, violentarán y matarán impunemente a los cristianos, y convertirán sus vidas en una pesadilla. Lo único que se conseguirá, pues, es que los malvados dominen impunemente a los bondadosos y los opriman. Por este motivo, la violencia estatal no debe desaparecer hasta que no se haya acabado con todos los hombres malvados y con todos los ladrones del mundo. Y ya que esto no es posible —o al menos no hasta un futuro muy lejano—, la violencia estatal debe ser mantenida por el interés de la mayorÃa, a pesar de los intentos de ciertos cristianos por librarse de ésta». «Sin un Estado, los malvados oprimirÃan y dominarÃan a los bondadosos: el Estado facilita que los malvados sean reprimidos». Asà hablan los defensores del Estado.