El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Desconocemos qué sucedería si no recurriéramos a la violencia para defendernos de los pueblos enemigos y de los delincuentes de nuestra sociedad, pero lo que sí sabemos, gracias a una larga experiencia, es que el uso de la violencia no ha conseguido someter ni a unos ni a otros. Aunque, de hecho, ¿cómo vamos a someter por la fuerza a pueblos cuya educación, tradiciones e incluso doctrinas religiosas les hacen ver que la virtud suprema reside en la lucha contra el opresor y el amor a la libertad? ¿Y cómo erradicar de nuestras sociedades los crímenes, cuando aquello que los gobiernos consideran delictivo es considerado como una hazaña por la opinión pública? Se puede aniquilar con la violencia a pueblos y a hombres, como se hace en la actualidad, pero lo que es imposible es someterlos.
Lo único que podrá resolver todo esto, el motor principal que hace avanzar sin cesar a los hombres y a los pueblos, es y siempre ha sido una fuerza invisible e intangible, resultado de todas las fuerzas espirituales de ciertas agrupaciones de hombres y de la humanidad entera: es la opinión pública.
La violencia sólo debilita esta fuerza, la reprime, la corrompe y la reemplaza por otra que no sólo no ayuda avanzar a la humanidad, sino que la perjudica.