El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Así pues, para predicar entre estos hombres las enseñanzas cristianas que se deben sustentar en nuestro ejemplo de vida cristiana, construimos cárceles atroces, guillotinas y horcas, ejecutamos, entrenamos concienzudamente a nuestros jóvenes para el asesinato, propagamos la idolatría y la superstición religiosa entre el pueblo ignorante, instituimos la venta gubernamental de alcohol, tabaco y opio que idiotiza al pueblo, así como la prostitución, entregamos la tierra a quien no la necesita, montamos espectáculos escandalosamente lujosos en medio de la pobreza, destruimos cualquier posibilidad de que surja algo semejante a una opinión pública cristiana, aniquilamos afanosamente los valores cristianos que ya existen, y después, a estos individuos que tan diligentemente hemos corrompido, o bien los encerramos como a bestias salvajes en lugares de los que no pueden escapar y en los cuales se brutalizan todavía más, o bien los matamos, y nos remitimos a ellos para demostrar que el único medio posible de proceder con los hombres es el de la violencia brutal.
Ocurre algo similar a cuando los solícitos e ignorantes médicos, tras haber sometido al paciente y a la fuerza sanadora de la naturaleza a las condiciones más antihigiénicas, y tras haberlo atiborrado de tóxicos medicamentos, afirman que el enfermo sigue vivo gracias a sus cuidados, cuando en realidad éste ya habría sanado completamente si lo hubieran dejado en paz.