El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Esto es lo que tendría que ocurrir en todos los asuntos relacionados con la violencia. El oficial se aburre, no tiene nada que hacer; el desdichado ocupa un puesto en el que está obligado a dar órdenes. Carece de vida, lo único que hace es mirar y dar órdenes, dar órdenes y mirar, a pesar de que sus órdenes y su vigilancia no sirven para nada. En idéntica situación se encuentra parte de todos estos infelices gobernantes, ministros, miembros de los Parlamentos, gobernadores, generales, oficiales, obispos, sacerdotes, e incluso hombres ricos, y en un tiempo próximo todos ellos se encontrarán en idéntica situación. Lo único que pueden hacer es dar órdenes, y las dan: envían a sus subordinados —como el oficial al gendarme— a molestar a la gente, y ya que la gente les interpela con el ruego de no ser molestada, se creen que son absolutamente imprescindibles.