El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Todas las injusticias y crueldades que han pasado a ser habituales en nuestra vida, lo son porque hay gente dispuesta a apoyar estas injusticias y crueldades. Si no fuera por esta gente, no sólo no habría quien violentara esta enorme masa de personas oprimidas, sino que las autoridades nunca se atreverían siquiera a soñar con ordenar lo que ahora ordenan con tanta seguridad. Si no hubiera estos hombres que, sometiéndose a las autoridades, estuvieran dispuestos a torturar y matar a quienes les ordenaran, nunca nadie se atrevería a afirmar lo que osadamente afirman todos los ociosos terratenientes: que las tierras que rodean a los campesinos —quienes mueren por carecer de ellas— son propiedad de una persona que no las trabaja, y que las reservas de pan recaudadas fraudulentamente deben conservarse intactas en medio de una población que se muere de hambre sólo porque un comerciante debe obtener ganancias, etcétera. Si no hubiera quien, a voluntad de las autoridades, torturara y matara a cualquiera que se le ordenara, a ningún terrateniente se le pasaría por la cabeza arrebatar a unos campesinos un bosque plantado y cuidado por ellos mismos, ni los funcionarios considerarían legítimo percibir un sueldo recaudado del pueblo hambriento por su labor de tenerlo oprimido, y mucho menos nadie ejecutaría, encerraría o desterraría a nadie por el hecho de refutar la mentira y predicar la verdad. Todo esto es realizado tan sólo porque las autoridades están absolutamente convencidas de que siempre tendrán a mano a hombres dóciles que llevarán a cabo cualquiera de sus exigencias mediante la tortura y el asesinato.