El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Los crímenes de todos los tiranos, desde Napoleón hasta el último jefe de compañía que dispara contra el gentío, se cometen porque éstos se hallan embriagados por el poder de disponer de hombres obedientes dispuestos a ejecutar todas sus órdenes. Así pues, toda la fuerza reside en los hombres que ejecutan con sus manos estos actos violentos, en hombres que sirven en la policía o el ejército, pero especialmente en el ejército, puesto que la policía sólo entra en acción cuando tiene a los soldados tras de sí.
¿Qué es, pues, lo que ha llevado a estos hombres buenos de quienes todo esto depende, que no obtienen beneficio alguno de ello, que son obligados a perpetrar tan terribles actos con sus manos, a la extraña y falsa idea de que este orden desfavorable, nefasto y terrible para ellos es el que debe existir?
¿Quién les ha imbuido esta extraña y falsa idea? Porque ellos no se han podido persuadir a sí mismos de que deben perpetrar actos terribles, desfavorables, nefastos para ellos y para su estamento —que constituye el 90% de la población— y contrarios a sus conciencias.