El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Viajaron emborrachándose, soltando palabrotas, cantando, peleándose, bestializándose. Pasaron la noche en una posada. Por la mañana se quitaron la resaca volviendo a beber y se reunieron ante el Consejo del zemstvo.
Y ahí están, algunos de ellos con zamarras nuevas, bufandas de punto al cuello, con ojos húmedos y ebrios, jaleándose unos a otros a gritos, o callados y abatidos; se abarrotan cerca de las puertas del Consejo entre sus madres y esposas llorosas, esperando su turno (lo que presencié fue el día de admisión, es decir, cuando realizaban el examen médico a quienes figuraban en la lista); entretanto, otros se agolpan en el vestíbulo de la sala de reconocimiento.