El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Los reclutas pasan dos o tres semanas en casa, la mayorÃa del tiempo saliendo de juerga, es decir, emborrachándose.
El dÃa fijado los reúnen, los juntan en un lugar como si fueran ganado y empieza su adiestramiento como soldados. Sus instructores son iguales que ellos, sólo que fueron engañados y brutalizados dos o tres años antes. Los métodos de instrucción son el engaño, el atontamiento, los puntapiés y el vodka. Y no ha pasado ni un año, y estos muchachos de espÃritu sano, inteligentes y buenos se convierten en seres tan salvajes como sus instructores.
—Si tu padre estuviera detenido y tratara de escapar, ¿qué harÃas? —le pregunté en una ocasión a un joven soldado.
—Lo atravesarÃa con mi bayoneta —me respondió de ese modo particular y absurdo propio de los soldados—. Y si se alejara, deberÃa dispararle —añadió, visiblemente orgulloso de saber lo que tendrÃa que hacer si su padre tratara de escapar.
Y cuando él, un muchacho bondadoso, ha sido rebajado a un nivel más bajo que el de las bestias, se convierte justo en lo que necesitan quienes lo utilizan como un instrumento de violencia. Ya está preparado: se ha destruido a la persona y ha nacido un nuevo instrumento de violencia.