El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Por tanto, del mismo modo que un bandido que ha sido sorprendido robando a plena luz del día no puede convencer a nadie de que si alzaba el cuchillo no era para arrancarle la cartera a su víctima ni para amenazarla de muerte, tampoco podemos tratar de convencernos a nosotros mismos ni al resto de que los soldados y guardias permanecen cerca de nosotros con sus revólveres no para protegernos, sino sólo para defendernos del enemigo exterior, para mantener el orden, como algo que sirve de adorno, de entretenimiento o para los desfiles, ni pretender que no sabíamos que a la gente no le gusta tener que morir de hambre porque le privamos del derecho a alimentarse de los frutos que da la tierra en la que vive; que no le gusta tener que trabajar bajo tierra, en el agua o en verdaderos infiernos de diez a catorce horas diarias, por las noches, en fábricas y factorías que elaboran objetos para satisfacer nuestros placeres. Parecería imposible negar lo que resulta tan obvio, pero es exactamente lo que se hace.