El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Un hombre que consagra su vida a asuntos terrenales realiza actos que siempre dependen de causas espaciales y temporales externas a él. Él mismo no hace nada, tan sólo se lo parece, pero en realidad todos los actos que él cree que realiza tienen su origen en una fuerza superior a él, y él no es artífice de su propia vida, sino su esclavo. En cambio, un hombre que consagra su vida a la aceptación y profesión de una verdad que le ha sido revelada, se une a la fuente de la vida universal, y no realiza actos personales ni individuales que dependan del tiempo ni del espacio, sino actos que carecen de causas porque ellos mismos constituyen la causa de todo lo demás y tienen un significado infinito e ilimitado.
Al desdeñar la esencia de la auténtica vida, que consiste en aceptar y profesar la verdad, y al concentrar sus esfuerzos en mejorar su vida mediante acciones externas, los hombres con una concepción pagana de la vida se asemejan a una persona en un barco de vapor que, con el fin de llegar a su destino, apaga la caldera porque ésta le molesta para distribuir a un grupo de remeros, y que en medio de una tempestad intenta avanzar no mediante el vapor y las hélices ya listas para funcionar, sino remando con unos remos que no llegan al agua.