El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Reflexionad, hombres, creed en el Evangelio y en la doctrina del bien. Si no reflexionáis, pereceréis como los hombres a los que Pilatos dio muerte, o como los que murieron sepultados bajo la torre de Siloé[61], o como han perecido millones y millones de asesinos y asesinados, ejecutores y ejecutados, torturadores y torturados, y como estúpidamente pereció el hombre que tras llenar los graneros y prepararse para una larga vida, murió la misma noche en la que había decidido empezar a vivir. «Reflexionad, hombres, y creed en el Evangelio,» nos dijo Cristo hace mil ochocientos años, y nos dice ahora con más fuerza mediante la desgracia y la locura que llenan nuestras vidas y que Él mismo profetizó, que han acabado cumpliéndose y que han llegado hasta unos límites extremos.
Ahora, después de tantos siglos de vanos esfuerzos por asegurar nuestra vida mediante el orden pagano de la violencia, parece que debería ser evidente a cualquier persona que todos los esfuerzos dirigidos en esta dirección entrañan únicamente nuevos peligros para la vida personal y social, y que en ningún caso la vuelven más segura.
