El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Según estas personas, un gobierno cristiano no tiene ninguna obligación de ejercer su poder conforme al espíritu de la resignación, del perdón a las ofensas, ni del amor al enemigo.
Es inútil rebatir tales argumentos porque las personas que los sostienen se rebaten a sí mismas o, mejor dicho, reniegan de Cristo ya que han inventado su propio Cristo y su propio cristianismo, en cuyo nombre existe la Iglesia y el cargo que ellos ocupan en ella. Si todo el mundo supiera que la Iglesia defiende la idea de un Cristo que castiga, que es rencoroso y beligerante, nadie creería en esta Iglesia y ya no habría a quien demostrar lo que ésta intenta demostrar.
El segundo tipo de respuesta, un poco menos burdo que el anterior, se basa en la afirmación de que aunque efectivamente Cristo nos enseñó a poner la otra mejilla y a entregar el caftán, y esto es un alto deber moral, hay en el mundo gente malvada, y si no reprimimos con la fuerza a esta gente, perecerá el mundo y la gente buena. Este argumento lo encontré por primera vez en la obra de Juan Crisóstomo, argumento que refuto en mi libro ¿En qué consiste mi fe?