El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros En vez de amenazar a los hombres que no cumplieran estas normas —amenazas que sí aparecían en las leyes religiosas anteriores y en las leyes estatales—, y en vez de tentar con recompensar a quien sí cumpliera con ellas, esta mueva doctrina invocó a los hombres únicamente por ser una verdad divina. «El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta» (Juan 7, 17). «Si os digo la verdad, ¿por qué no me creéis? ¿Por qué queréis matar a un hombre que os dice la verdad? Sólo la verdad os hará libres. Sólo se puede profesar a Dios en la verdad. La doctrina se abrirá y será comprendida mediante el espíritu de la verdad. Haced lo que os digo, y sabréis si es la verdad» (Juan 8, 46).
Esta doctrina no presentaba ninguna prueba: su única prueba era que constituía la Verdad y que ambas se correspondían. Toda la doctrina se basaba en conocer la Verdad y observarla, en alcanzar esta Verdad y acercarla cada vez más a nuestra vida diaria.
Según esta doctrina no hay ningún acto que pueda justificar a un hombre, ni hacer que sea bendito, hay únicamente un modelo de verdad que llama a su corazón para que trate de alcanzar la perfección interior encarnada por Cristo, y lleve a su exterior el reino de Dios.