Guerra y Paz
Guerra y Paz La situación financiera de los Rostov no se había arreglado a pesar de los dos años pasados en el campo.
Aunque Nikolái, firme en su propósito, continuaba sirviendo en un oscuro regimiento y gastara relativamente poco dinero, la vida en Otrádnoie seguía siendo la misma y Míteñka, en particular, administraba de tal modo que las deudas aumentaban cada año. La única solución que le quedaba al viejo conde era trabajar en algo, y con esa intención se trasladó a San Petersburgo en busca de un empleo, y, al mismo tiempo, según decía, para divertir a las muchachas por última vez.
Poco después de su llegada a San Petersburgo, Berg pidió la mano de Vera y le fue concedida.
Aunque en Moscú los Rostov, sin saberlo ni pretenderlo, pertenecían a la mejor sociedad, en San Petersburgo la sociedad que frecuentaban era mixta e indefinida. Allí eran unos provincianos hasta los cuales no descendían ni siquiera aquellos a quienes los Rostov recibían y agasajaban en su casa de Moscú, sin preguntarles nunca a qué sociedad pertenecían.
