Guerra y Paz
Guerra y Paz Por primera vez sintió Nikolái que su madre estaba disgustada con él y que no cederÃa, a pesar de todo su cariño. FrÃamente, sin mirar a su hijo, hizo llamar al conde. Cuando él acudió a la llamada, la condesa, que se proponÃa contarle lo que pasaba, brevemente y con calma, en presencia de Nikolái, no pudo contenerse: rompió a llorar por despecho y salió de la estancia. El viejo conde exhortó blandamente a Nikolái, rogándole que renunciara a su propósito. Nikolái contestó que no podÃa traicionar la palabra dada, y el padre, suspirando, al parecer confuso, no tardó en dar por acabada la conversación para ir en busca de su esposa. Siempre que el conde tenÃa una discusión con su hijo se veÃa dominado por la consciencia de su culpa ante él por la mala administración de sus bienes; no podÃa, pues, enfadarse con Nikolái por rechazar un partido más rico y casarse con Sonia, que no tenÃa dote alguna. Eso le recordaba aún más que si su situación económica no fuese tan comprometida, no podrÃa desearse para Nikolái una esposa más digna que Sonia y que él solo era culpable de la ruina, él y su MÃteñka con sus incorregibles hábitos.