Guerra y Paz
Guerra y Paz Natasha se encargó de la reconciliación y lo hizo de tal manera que la condesa prometió a su hijo no perseguir a Sonia; a su vez, Nikolái aseguró que no haría nada sin que sus padres lo supieran.
Con la firme intención de arreglar sus asuntos en el regimiento, pedir el retiro y volver para casarse con Sonia, Nikolái, triste y grave, en desacuerdo con los suyos pero, según él creía, apasionadamente enamorado, partió para incorporarse al regimiento en los primeros días de enero.
Después de su marcha, la casa de los Rostov quedó más triste que nunca. La condesa, a consecuencia de tantos disgustos, cayó enferma.
Sonia estaba triste por la marcha de Nikolái, y todavía más por la hostilidad que la condesa no podía dejar de manifestarle. El conde estaba más que preocupado por la marcha de sus asuntos, que exigían medidas radicales. Era necesario vender la casa de Moscú y la hacienda vecina a la capital; para hacer todo eso había que ir a Moscú, pero la salud de la condesa los obligaba a retrasar el viaje.