Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Enfurecido al oír tratar de intrigante a Sonia, Nikolái levantó la voz y dijo a su madre que nunca habría pensado que le forzara a vender su cariño y que, si sucedía así, por última vez decía… Pero no tuvo tiempo de pronunciar la palabra decisiva, que su madre esperaba (a juzgar por su expresión) con verdadero terror y que tal vez habría quedado entre ellos como un cruel recuerdo. No pudo pronunciarla porque Natasha, pálida y grave, entró por la puerta tras la cual había estado escuchando.

—Nikóleñka, no digas tonterías, ¡cállate, cállate! ¡Te digo que te calles!— casi gritaba… para ahogar la voz de su hermano. —¡Mamá, querida… no es así!… Mamita, pobre— cita— dijo a su madre que, sintiéndose al borde de la ruptura, miraba asustada al hijo pero que, por obstinación o excitada por el altercado, no quería ni podía ceder. —Vete, Nikóleñka, yo se lo explicaré; tú vete… Y usted, mamá, querida, escúcheme, deje que le hable.

Sus palabras no tenían sentido, pero obtuvieron el resultado que Natasha apetecía.

La condesa, sollozando, ocultó el rostro en el pecho de su hija. Nikolái se levantó y salió de la habitación llevándose las manos a la cabeza.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker