Guerra y Paz
Guerra y Paz Napoleón tomó una pastilla, se la llevó a la boca y consultó el reloj. No tenía sueño y el día estaba aún lejos; tampoco podía dar nuevas órdenes para matar el tiempo, porque ya todas habían sido dadas y se estaban cumpliendo.
—A-t-on distribué les biscuits et le riz aux régiments de la Garde?— preguntó severamente.[425]
—Oui, Sire.
—Mais le riz?[426]
Rapp contestó que había transmitido las órdenes del Emperador acerca del arroz, pero Napoleón sacudió descontento la cabeza, como desconfiado de que sus órdenes hubieran sido cumplidas. Un lacayo entró con un vaso de ponche. Mandó que trajeran otro para Rapp y él bebió el suyo, en silencio, a pequeños sorbos.