Guerra y Paz
Guerra y Paz La discusión comenzó. Bennigsen no creía que la campaña estuviese perdida. Aun admitiendo la opinión de Barclay y algún otro sobre la imposibilidad de aceptar la batalla a la defensiva en Fili, y llevado por su patriotismo ruso y el amor a Moscú, proponía pasar las tropas de noche, del flanco derecho al izquierdo, para atacar al día siguiente el flanco derecho de los franceses. Las opiniones se dividieron: Ermólov, Dojtúrov y Raievski apoyaron a Bennigsen. Bien porque los guiase la necesidad de inmolarse antes de abandonar Moscú, o por otras consideraciones personales, aquellos generales parecían no comprender que el Consejo no podía cambiar el inevitable curso de los acontecimientos y que Moscú ya estaba abandonada. Así lo entendieron los demás, y dejando a un lado todo lo referente a Moscú hablaron sobre la dirección que debería tomar el ejército en su retirada.