Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Como si festejara su victoria sobre todos, el canto de un grillo llegó desde una rendija. A lo lejos cantó un gallo al que otro respondió más cerca. En la taberna habían cesado los gritos y sólo se oían los gemidos del ayudante. Natasha se incorporó.

—¡Sonia! ¿Duermes? ¡Mamá!— murmuró.

No contestó nadie. Natasha se puso en pie lentamente, con precaución, se persignó y anduvo con los pies descalzos, estrechos y ágiles, sobre el pavimento frío y sucio. Crujieron las tarimas, dio unos pasos rápidos, deslizándose como un gato, y sujetó el picaporte gélido de la puerta.

Le parecía que algo pesado golpeaba rítmicamente todas las paredes de la isba, pero era su propio corazón que latía sobrecogido por el miedo, el espanto y el amor.

Abrió la puerta, cruzó el umbral y puso los pies en la tierra húmeda y fría del zaguán. El frío pareció reanimarla. Su pie desnudo rozó a un hombre dormido, pasó por encima y abrió la puerta de la isba donde se hallaba el príncipe Andréi. La habitación estaba a oscuras. En el rincón del fondo, junto a un lecho donde había alguien acostado, ardía una vela de sebo que se había derretido, formando algo parecido a una seta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker