Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No, aquí— contestó. —Pero acostaos ya— añadió con fastidio.

Y hundió la cara en la almohada.

La condesa, Mme Schoss y Sonia se desnudaron rápidamente y se acostaron. En la habitación no había más que un candil, pero el patio estaba iluminado por el incendio de Málie-Mitischi, a dos kilómetros de allí; se oían gritos de borrachos en la taberna de la esquina, saqueada por los cosacos de Mámonov, y los gemidos continuos del ayudante.

Natasha escuchó durante largo rato, sin moverse, los rumores de la casa y los que llegaban desde fuera.

Primero oyó los rezos y suspiros de su madre, el crujido del lecho y los ronquidos silbantes de Mme Schoss, que conocía tan bien; oyó asimismo la tranquila respiración de Sonia. Al cabo de un rato la condesa la llamó, pero ella no contestó nada.

—Parece que se ha dormido, mamá— susurró Sonia.

Tras un breve silencio, la condesa llamó de nuevo a Natasha, sin que tampoco esta vez contestara.

Natasha no tardó en oír la respiración regular de su madre, pero siguió inmóvil, aunque el pequeño pie desnudo que había sacado de la sábana se le enfriaba en el suelo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker