Guerra y Paz
Guerra y Paz A la noche siguiente Pierre supo que los detenidos (y él con todos, seguramente) serían juzgados como incendiarios. Al tercer día de prisión lo trasladaron con los otros a una casa donde hubieron de comparecer ante un general de bigotes blancos, dos coroneles y otros franceses que llevaban brazalete. Interrogaron a Pierre y a los demás prisioneros con esa clara exactitud que caracteriza a los seres que se consideran por encima de las debilidades humanas. Preguntaron a los detenidos quiénes eran, dónde habían estado y por qué, etcétera.