Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ay… ay…!— dijo el hombrecillo. —¡Cuántos pecados, cuántos pecados…!— añadió rápidamente; y como si las palabras estuvieran siempre prontas en sus labios y salieran involuntariamente, prosiguió: —¿Cómo fue, señor, que se quedó en Moscú?

—Nunca creí que fueran a llegar tan pronto. Me quedé por casualidad— contestó Pierre.

—Pero, ¿cómo te han cogido, palomo? ¿En tu casa?

—No, fui a ver el incendio y allí me cogieron y me juzgaron por incendiario.

—Donde hay tribunales hay injusticia— sentenció el hombrecillo.

—Y tú, ¿hace tiempo que estás aquí?— preguntó Pierre, terminando de comer la última patata.

—¿Yo? El domingo anterior me sacaron del hospital en Moscú.

—¿Eres soldado?

—Sí, del regimiento de Apsheron. Me consumía la fiebre. Nada nos habían dicho. En el hospital seríamos unos veinte hombres. No sabíamos nada, nada sospechábamos.

—Y qué, ¿te aburres aquí?— preguntó Pierre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker