Guerra y Paz
Guerra y Paz Creo un deber informar a Vuestra Majestad sobre el estado de sus tropas en los diversos cuerpos de ejército, según he podido observar desde hace dos o tres días en distintos lugares. Las tropas están casi en desbandada. El número de soldados que siguen sus banderas está en una proporción de un cuarto, a lo más, en casi todos los regimientos; los demás marchan aisladamente, en diferentes direcciones y por cuenta propia, con la esperanza de encontrar víveres y librarse de la disciplina. En general todos miran a Smolensk como el lugar en que podrán rehacerse. Estos últimos días se observa que muchos soldados arrojan las cartucheras y las armas. En semejante estado de cosas, el interés del servicio de Vuestra Majestad exige, sean cuales fueran sus ulteriores puntos de vista, que todo el ejército se reúna en Smolensk y que se comience a aliviarlo de los no combatientes como los hombres desmontados, los bagajes inútiles y el material de artillería, que ya no guarda proporción con nuestras actuales fuerzas: urgen los víveres y que se les dé algún día de descanso. Muchos han muerto en estos últimos días a lo largo del camino y en los campamentos. Tal estado de cosas va agravándose y es de temer que, si no se pone pronto remedio, no podamos ser dueños de nuestras tropas en caso de combate.
9 de noviembre,
a 30 verstas de Smolensk.