Guerra y Paz
Guerra y Paz —¿Y toda aquella locura de Gosner y la señora Tatárinova?— preguntó DenÃsov. —¿Es posible que todavÃa siga?
—¿Cómo si sigue? ¡Y más que antes!— exclamó Pierre con máxima fuerza. —La Sociedad BÃblica es ahora todo el gobierno.
—¿Qué es eso, mon cher ami?— preguntó la condesa, que ya habÃa bebido el té y parecÃa buscar ahora un pretexto para irritarse. —¿Qué dices? ¿El gobierno? No entiendo.
—SÃ, sabe, maman— intervino Nikolái, que sabÃa cómo traducir las cosas al lenguaje de su madre. —Es el prÃncipe Alexandr Nikoláievich Golitsin, que ha fundado una sociedad. Dicen que ahora goza de gran influencia.
—Arakchéiev y Golitsin son ahora todo el gobierno— repitió imprudentemente Pierre. —¡Y qué gobierno! Ven conjuras por todas partes. Tienen miedo de todo.
—Pero, ¡cómo! ¿De qué es culpable el prÃncipe Alexandr Nikoláievich? Es un hombre muy respetable. SolÃa verlo en casa de MarÃa Antónovna— dijo la condesa con tono irritado; y más ofendida aún por el silencio que siguió a sus palabras, añadió: —Hoy se critica a todo el mundo. ¿Una sociedad evangélica? ¿Y qué tiene eso de malo?