Guerra y Paz
Guerra y Paz —¡Y bien, Anna Makárovna!— se oyó la voz de Pierre. —Venga aquí, al centro de la habitación, y cuando yo diga tres… Tú, aquí; a ti te cogeré en brazos… A ver, uno… dos…— todos callaron. —¡Tres…!— y de nuevo estallaron las voces entusiastas de los niños.
—¡Dos! ¡Son dos!— gritaban.
Eran los dos calcetines que Anna Makárovna hacía, por un procedimiento secreto, al mismo tiempo. Cuando acababa su labor, siempre sacaba solemnemente ante los niños un calcetín dentro del otro.