Guerra y Paz
Guerra y Paz —Me parece que no hay motivo para que te reproches nada. Has hecho y haces por él lo que la madre más cariñosa harÃa por su hijo, y a mÃ, naturalmente, me alegra que seas asÃ. Es un excelente muchacho. Hoy escuchaba a Pierre como en una especie de éxtasis. Cuando nos disponÃamos a cenar me di cuenta de que habÃa hecho trizas todo cuanto tenÃa sobre mi mesa, y él mismo me lo dijo en seguida. Nunca lo he oÃdo mentir. ¡SÃ, es un chico excelente!— repitió Nikolái, a quien, en el fondo, no le gustaba Nikóleñka, pero siempre se empeñaba en reconocer que era un excelente muchacho.
—Sin embargo, una madre es otra cosa— dijo la condesa MarÃa. —Me doy cuenta de que no es lo mismo, y eso me hace sufrir. Es un chiquillo maravilloso pero temo mucho por él. Le vendrÃa bien tener amigos.