Guerra y Paz
Guerra y Paz A causa del júbilo infantil que despertaba en ellos la vista del incendio y el entusiasmo por el éxito contra los franceses, los artilleros rusos no se dieron cuenta de la batería emplazada por el enemigo hasta que dos proyectiles, y a continuación otros cuatro, cayeron entre los cañones de Tushin, matando a dos caballos y dejando sin una pierna a uno de los sirvientes. El entusiasmo, una vez desatado, no se debilitó por eso, cambió tan sólo de carácter. Los caballos muertos fueron sustituidos por otros del tiro de reserva, se retiró a los heridos y Tushin volvió sus cuatro cañones contra los diez de la batería francesa. Un oficial, camarada de Tushin, cayó muerto al comienzo de la batalla, diecisiete de los cuarenta servidores de la batería fueron dados de baja, pero los artilleros seguían animados y contentos. Por dos veces observaron que abajo, no lejos de ellos, aparecían franceses y disparaban metralla sobre ellos.
El pequeño oficial de movimientos inciertos y torpes se volvía sin cesar a su asistente, pidiendo otra pipa en recompensa y, dispersando en el aire el fuego, corría hacia adelante para observar a los franceses, haciendo pantalla con su pequeña mano.
—¡Duro con ellos, muchachos!— gritaba, y él mismo ayudaba a colocar en posición las piezas, empujando las ruedas y desenroscando los tornillos.