Guerra y Paz
Guerra y Paz —¡Vaya! ¡Cómo se mueven! ¡Qué humo! ¡Bravo! ¡Están ardiendo! ¡Cuánto humo, cuánto humo!— comentaban animadamente los artilleros.
Todos los cañones, sin esperar Ăłrdenes, disparaban hacia el lugar del incendio. Los soldados de la baterĂa gritaban a cada disparo: “¡Bravo! ¡AsĂ, asĂ! ¡Más cerca!… ¡Eso es! ¡Estupendo!”. El incendio, atizado por el viento, se extendĂa rápidamente. Las columnas francesas, que habĂan salido de la aldea, retrocedieron; pero, como para vengarse del revĂ©s, el enemigo colocĂł diez cañones a la derecha del villorrio y empezĂł a disparar sobre la baterĂa de Tushin.