Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

“Bien, querida Matvéievna”, se decía. En su imaginación “Matvéievna” era el gran cañón antiguo emplazado en un extremo. Los franceses, allá junto a su batería, le parecían hormigas. Un artillero, apuesto y borracho, el número uno del segundo cañón, era en su fantasía el tío; Tushin lo miraba con más frecuencia que a los demás y cada uno de sus movimientos lo alegraba. El ruido de la fusilería al pie de la montaña, unas veces débil y otras intenso, le parecía el ritmo de una respiración. Con atención concentrada seguía las pausas sucesivas de aquellos sonidos.

“Ya respira de nuevo, respira”, decía para sí.

Se veía a sí mismo como un gigante que con las dos manos lanzaba sus proyectiles sobre el enemigo.

—¡Ea, Matvéievna, madrecita, no nos dejes mal!— decía alejándose del cañón, cuando sobre su cabeza oyó una voz ajena, desconocida.

—¡Capitán Tushin! ¡Capitán!

Tushin se volvió asustado. Era aquel oficial de Estado Mayor que lo había arrojado de la cantina de Grunt. Le estaba gritando con voz sofocada:

—¿Se ha vuelto loco? Dos veces se le ha ordenado que se retire y usted…

“¿Qué les habré hecho yo?”, pensó Tushin, mirando temeroso al oficial.

—Yo… no…— dijo en voz alta, llevándose dos dedos a la visera. —Yo…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker