Guerra y Paz
Guerra y Paz —Hazlo por ella, Don caer. ¡Ha sufrido tanto por tu difunto padre!— le dijo el prÃncipe Vasili presentándole un documento a favor de la princesa para que lo firmara.
El prÃncipe Vasili habÃa creÃdo conveniente y necesario arrojar aquel hueso a la princesa (una orden de pago de treinta mil rublos) para que no se le ocurriera sacar a cuento su participación en el caso de la cartera de cuero repujado. Pierre firmó, y desde entonces la princesa le mostró aún más cariño. También las otras hermanas le mostraban mayor afecto, especialmente la más joven y bonita, la del lunar. Con frecuencia ponÃa a Pierre en situaciones embarazosas con sus risas y su turbación cuando lo veÃa.
Le parecÃa tan natural a Pierre que todos lo amasen y tan antinatural que alguien no lo quisiese que no podÃa dudar de la sinceridad de las personas que lo rodeaban. Por otra parte, no le quedaba tiempo para preguntarse si aquellas gentes eran sinceras o hipócritas; nunca tenÃa tiempo de nada, no podÃa salir de aquel estado de embriaguez, alegre y apacible. Se veÃa como centro de un movimiento general e importante; tenÃa conciencia de que siempre se esperaba algo de él y que, de no hacer ciertas cosas, habrÃa disgustado a muchos, los privarÃa de lo que esperaban, mientras que todo marcharÃa bien si las hacÃa.