Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Esforzándose por herir lo más posible a Weyrother en su amor propio como autor del plan de ataque, Langeron demostraba que Bonaparte podía pasar fácilmente al ataque, en vez de ser atacado, haciendo así inútil todo el dispositivo. A todas esas objeciones, Weyrother contestaba con una sonrisa firme y desdeñosa, preparada evidentemente ya de antemano para toda objeción, cualquiera que fuese.

—Si pudiera atacarnos, lo habría hecho hoy— dijo. —¿Entonces usted cree que no tiene fuerzas?— preguntó Langeron.

—Todo lo más, dispone de cuarenta mil hombres— replicó Weyrother con la sonrisa del médico a quien una curandera pretende indicar un remedio.

—En ese caso, busca la derrota al esperar nuestro ataque— dijo Langeron con irónica sonrisa, mirando de nuevo a Milorádovich para obtener su apoyo, pues éste era el más próximo.

Pero en aquel momento Milorádovich pensaba en cualquier cosa menos en la discusión de ambos generales.

—Ma foi[234]— dijo, —lo veremos mañana en el campo de batalla.

La sonrisa irónica de Weyrother quería decir que encontraba extraño y ridículo que los generales rusos le pusieran objeciones a él y que tuviera que demostrarles una cosa de la que no sólo él sino ambos Emperadores estaban plenamente convencidos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker