Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XIV

Tranquilizada la peregrina y animada a seguir hablando, se extendió acerca del padre Amfiloco, cuya vida era tan santa que sus manos difundían olor a incienso y de cómo los monjes que había encontrado en su última peregrinación a Kiev le habían dado las llaves de unas grutas donde, con una reserva de pan seco, había permanecido durante dos días junto a los bienaventurados.

—Rezaba a uno, lo veneraba, y después me iba a otro. Dormía un poco y volvía a besar las reliquias; había tanto silencio, madrecita, y gozaba de tanto bienestar, que no sentía deseos de volver al mundo.

Pierre la escuchaba con atenta seriedad. El príncipe Andréi salió de la habitación. Poco después, dejando que los peregrinos concluyeran de tomar su té, la princesa María condujo a Pierre al salón.

—Es usted muy bueno— le dijo.

—¡Oh! De verdad que no quería ofenderla… Comprendo muy bien y aprecio en mucho esos sentimientos.

La princesa María lo miró en silencio y sonrió con ternura.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker