Guerra y Paz
Guerra y Paz Denísov le dio un manotazo en la espalda y comenzó a caminar a grandes pasos sin mirar a su compañero, como hacía en los instantes de emoción.
—¡Qué familia de locos sois los Rostov!— dijo.
Y Nikolái advirtió lágrimas en los ojos de Denísov.