Guerra y Paz
Guerra y Paz En junio tuvo lugar la batalla de Friedland, en la cual no tomó parte el regimiento de Pavlograd. El armisticio siguió a ese hecho de armas. Rostov, a quien resultaba muy penosa la ausencia de DenÃsov, del que no tenÃa noticias desde su marcha, inquieto, además, por el estado del asunto y su herida, aprovechó la situación para solicitar un permiso, ir al hospital y visitar a su amigo.
El hospital estaba en una pequeña aldea prusiana dos veces saqueada por tropas rusas y francesas. Era verano y el campo estaba esplendoroso; por ello, precisamente, el aspecto de la aldea con las techumbres y empalizadas destruidas, calles emporcadas y habitantes harapientos, mezclados con soldados borrachos y heridos, era especialmente sombrÃo.
En el patio de una casa de piedra, sembrado de restos de la valla derribada, de marcos de ventana arrancados y cristales rotos, estaba el hospital. Algunos soldados vendados, pálidos y tumefactos, vagaban por el patio o, sentados, tomaban el sol.
Cuando Rostov cruzó el umbral de la casa quedó envuelto por el olor a cuerpos purulentos y a hospital. En la escalera encontró un médico militar ruso, con el cigarro en la boca. Lo seguÃa un enfermero también ruso.
—No puedo multiplicarme— decÃa el doctor. —Ven esta tarde a casa de Makar Alexéievich, allà estaré.
