La Muerte de Ivan Ilich
La Muerte de Ivan Ilich «Tres días y tres noches de terribles sufrimientos y después la muerte. Lo mismo puede sucederme a mí en cualquier momento, en este mismo instante», pensó, lleno de espanto. Pero inmediatamente, sin saber él mismo cómo, vino en su ayuda la socorrida idea de que era a Iván Ilich a quien le había pasado todo eso, no a él; que a él no podía pasarle ni le pasaría nada parecido; que con tales reflexiones se estaba abandonando a un humor sombrío, algo que nunca debe hacerse, como demostraba sin ambages el rostro de Schwartz. Gracias a esas consideraciones logró tranquilizarse y empezó a requerir de la viuda, con el mayor interés, detalles del fallecimiento de su amigo, como si la muerte fuera algo que concerniera solo a Iván Ilich, no a él.
Después de describir de mil maneras distintas los sufrimientos físicos de Iván Ilich, en verdad espantosos (padecimientos de los que Piotr Ivánovich fue informado solo en la medida en que habían afectado a los nervios de Praskovia Fiódorovna), la viuda, por lo visto, consideró oportuno ir al grano.
—Ah, Piotr Ivánovich, qué dolor, qué dolor más terrible y espantoso —y de nuevo se echó a llorar.
Piotr Ivánovich suspiraba, esperando el momento en que se sonara la nariz. Una vez que la mujer lo hubo hecho, dijo:
—Créame…