La Muerte de Ivan Ilich
La Muerte de Ivan Ilich La familia entera gozaba de buena salud, pues no se podrÃa calificar de enfermedad el hecho de que Iván Ilich se quejara a veces de tener mal sabor de boca o de que algo le molestaba en el lado izquierdo del vientre.
Pero el caso es que esas molestias fueron aumentando y acabaron transformándose, si no en un acceso de dolor, sà en una sensación de peso constante en el costado que le ponÃa de mal humor. Ese mal humor, que no dejaba de crecer y crecer, empezó a arruinar el encanto de esa vida tan despreocupada y decorosa que la familia GolovÃn se habÃa creado. Marido y mujer discutÃan cada vez más a menudo. En poco tiempo el encanto y la despreocupación desaparecieron; en cuanto al decoro, solo a costa de grandes esfuerzos lograron guardar las apariencias. Las trifulcas se sucedÃan una tras otra. De nuevo no les quedaron más que esos islotes, por lo demás poco numerosos, en que ambos cónyuges podÃan encontrarse sin que les sobrevinieran arrebatos de ira.
