Resurrección
Resurrección El discurso del sustituto del fiscal —según su propia opinión— deberÃa tener un alcance social, como aquellos célebres discursos que hicieron famosos a algunos abogados. Cierto que entre el auditorio sólo habÃa tres mujeres: una costurera, una cocinera y la hermana de Simón, y un cochero, pero eso no querÃa decir nada. Los famosos habÃan empezado asÃ. La norma del sustituto del fiscal era —para estar siempre a la altura de su situación— penetrar en el fondo de la significación psicológica de cada delito y descubrir las lacras de la sociedad.
—Señores del jurado, tienen ustedes delante un crimen caracterÃstico, si puedo expresarme de esta forma, de final de siglo, que lleva sobre sus espaldas, por decirlo asÃ, los rasgos especÃficos de la penosa aparición de la descomposición en que se encuentran en nuestros dÃas aquellos elementos de nuestra sociedad, que se hallan, por decirlo asÃ, bajo los rayos abrasadores de este proceso…