Resurrección
Resurrección —¿Qué le pasa? —preguntó el comerciante que estaba sentado al lado de Nejliúdov, al oÃr un sonido extraño emitido por el pecho de Nejliúdov. El sonido era un sollozo ahogado.
Nejliúdov no entendÃa aún todo el significado de su situación actual y atribuyó a la tensión nerviosa el apenas contenido sollozo y las lágrimas que habÃan llenado sus ojos. Se colocó las lentes para ocultarlas, luego sacó el pañuelo y se puso a sonarse.
El pánico ante el oprobio en el que se verÃa envuelto si todos los presentes de la sala se enterasen de su proceder ahogaba el trabajo que se realizaba en su fuero interno. Este pánico era más fuerte que todos los demás sentimientos.