Resurrección
Resurrección —La cuestión no es ésa —interrumpió Piotr GuerasÃmovich—. Se trata de saber si ha sido ella la que planeó y llevó todo eso a cabo, o fue la criada.
—La criada sola no pudo hacerlo. La llave la tenÃa Máslova.
Este debate sin ilación se prolongó durante bastante tiempo.
—Por favor, señores —dijo el presidente—, vamos a sentarnos a la mesa y a deliberar. Tengan la bondad —añadió, sentándose en el lugar de la presidencia.
—También son unas miserables esas muchachas —dijo el dependiente, y para confirmar la opinión de que Máslova era la culpable principal, contó cómo una mujer asà le habÃa robado el reloj en la calle a un compañero suyo.
Con este motivo, el coronel relató el caso extraordinario del robo de un samovar[19] de plata.
—Señores, por favor, aténganse a las preguntas —dijo el presidente, golpeando la mesa con un lapicero.
Todos guardaron silencio. Las preguntas estaban formuladas de la siguiente manera: