Resurrección
Resurrección El presidente, con aire solemne, llevaba la hoja. Se acercó al presidente del Tribunal y se la entregó. El presidente la leyó, por lo visto asombrado, hizo un amplio gesto con los brazos y se dirigió a sus compañeros para deliberar. Le asombró que los jurados hubiesen contestado a la primera pregunta «sin intención de robar» y no pusieran en la segunda «sin intención de matar». Resultaba, según la decisión de los jurados, que Máslova no había robado, y, sin embargo, había envenenado a un hombre sin ninguna razón aparente.
—Fíjese que conclusión tan absurda han sacado —dijo el juez de la izquierda—. La condenarán a trabajos forzados, sin ser culpable.
—¡Cómo no va a ser culpable! —dijo el juez severo.
—Sencillamente, no es culpable. A mi juicio, hay que aplicar el artículo 818.
El artículo 818 proclamaba que en caso de que el Tribunal considerase injusta la condena, podía modificar las conclusiones del jurado.
—¿Qué piensa usted? —se dirigió el presidente al juez bondadoso.